El verano es una época clave para muchas empresas. En sectores como la hostelería, el comercio, el turismo o los servicios, aumentan los turnos, las vacaciones del equipo y, en muchos casos, la necesidad de contratar personal temporal.
Pero aquí aparece una duda frecuente: ¿qué contrato debe hacer una empresa para cubrir vacaciones? ¿Es lo mismo sustituir a un trabajador que contratar un refuerzo por aumento de trabajo? ¿Qué errores pueden convertir una contratación temporal en un problema laboral?
En este post explicamos cómo gestionar las sustituciones de verano y qué deben tener en cuenta pymes, autónomos con empleados y negocios turísticos para contratar sin cometer errores.
Contratar en verano. No todos los casos son iguales
Antes de hacer un contrato temporal, la empresa debe tener claro por qué necesita contratar.
No es lo mismo:
- Cubrir las vacaciones de una persona concreta de la plantilla.
- Reforzar el equipo porque aumenta la actividad.
- Ampliar horarios durante la temporada alta.
- Cubrir una baja médica o una maternidad/paternidad.
- Sustituir a alguien que tiene reserva del puesto de trabajo.
Cada situación puede requerir un contrato distinto. El error más habitual es utilizar un contrato temporal “genérico” sin justificar bien la causa. Y eso puede generar problemas si hay una revisión o reclamación posterior.
¿Qué contrato se usa para cubrir vacaciones?
Cuando una empresa necesita cubrir la ausencia de una persona trabajadora que está de vacaciones, lo habitual es acudir al contrato de sustitución.
Este contrato permite incorporar a una persona para sustituir a otra que tiene derecho a reserva de su puesto de trabajo. En la práctica, se utiliza cuando existe una persona concreta a la que se está sustituyendo.
Por eso, en el contrato debe quedar muy claro:
- A qué trabajador se sustituye.
- Cuál es la causa de la sustitución.
- Cuánto durará la contratación.
- Qué jornada realizará la persona contratada.
- Qué puesto o funciones va a cubrir.
La clave está en que la causa sea real, concreta y esté bien documentada.
Sustitución o refuerzo temporal, una diferencia importante
Una de las confusiones más habituales en verano es mezclar el contrato de sustitución con el contrato por circunstancias de la producción.
El contrato de sustitución se utiliza para cubrir la ausencia de una persona concreta. Por ejemplo:
“Contratamos a una persona para sustituir a Laura, camarera, durante sus vacaciones del 1 al 20 de agosto.”
En cambio, el contrato por circunstancias de la producción puede utilizarse cuando hay un incremento puntual de la actividad o una necesidad temporal que no responde a sustituir a alguien concreto. Por ejemplo:
“Necesitamos reforzar el equipo durante julio y agosto porque aumenta la demanda en terraza.”
En ambos casos hablamos de contratación temporal, pero la causa es diferente. Y si la causa no se explica bien, el contrato puede quedar mal planteado.
Duración del contrato, ¡cuidado con las fechas!
En las sustituciones de verano, la duración debe estar vinculada a la ausencia que se cubre. Si el trabajador sustituido está de vacaciones del 5 al 25 de agosto, el contrato debe ajustarse a ese periodo o a la necesidad real de incorporación.
Además, es importante revisar si hace falta que la persona sustituta se incorpore unos días antes para recibir formación o conocer el puesto. Este punto debe gestionarse correctamente para que la contratación tenga sentido y esté bien justificada.
En los contratos temporales, las fechas no deben ponerse “a ojo”. Deben responder a una necesidad real de la empresa.
Jornada y funciones. Otro punto que suele generar errores
El contrato debe indicar correctamente la jornada: completa, parcial, turnos, horario o distribución de horas, según corresponda.
Esto es especialmente importante en verano, cuando los horarios suelen cambiar o ampliarse.
Algunos errores frecuentes son:
- Contratar a jornada parcial pero hacer más horas de las pactadas.
- No registrar correctamente la jornada.
- Cambiar turnos sin dejar constancia.
- No diferenciar entre horas ordinarias y horas extra.
- Asignar funciones distintas a las previstas en el contrato.
Para evitar conflictos, la empresa debe tener claro qué horario realizará la persona contratada y registrar la jornada de forma adecuada.
Documentación necesaria para contratar correctamente
Para que la contratación esté bien gestionada, conviene preparar toda la documentación antes de que la persona empiece a trabajar.
A nivel práctico, la empresa debe revisar:
- Contrato de trabajo firmado.
- Alta en Seguridad Social antes del inicio.
- Comunicación del contrato al SEPE en plazo.
- Identificación correcta de la causa temporal.
- Datos del trabajador sustituido, si se trata de una sustitución.
- Jornada, horario y categoría profesional.
- Convenio colectivo aplicable.
- Registro horario desde el primer día.
En este tipo de contrataciones, el problema no suele estar solo en “hacer el contrato”, sino en poder demostrar que la causa temporal existe y está bien documentada.
Errores frecuentes en las contrataciones de verano
Las contrataciones temporales mal gestionadas pueden acabar generando costes importantes para la empresa. Estos son algunos errores habituales:
1. Usar contrato de sustitución cuando realmente hay refuerzo de actividad
Si no se sustituye a una persona concreta, puede que no sea el contrato adecuado.
2. No identificar bien al trabajador sustituido
En un contrato de sustitución, debe quedar claro a quién se sustituye y por qué.
3. Alargar el contrato más allá de la causa
Si la persona sustituida vuelve y el contrato continúa sin justificación, puede haber problemas.
4. No revisar el convenio colectivo
El convenio puede establecer reglas sobre jornada, salario, descansos, turnos, pluses o contratación.
5. No llevar registro horario
Aunque sea una contratación de pocos días o semanas, la empresa debe controlar correctamente la jornada.
6. Dar de alta tarde al trabajador
La persona debe estar dada de alta antes de empezar a prestar servicios. Incorporar a alguien sin alta previa puede tener consecuencias graves.
¿Qué riesgos tiene contratar mal en verano?
Una contratación temporal mal planteada puede derivar en:
- Reclamaciones del trabajador.
- Diferencias salariales por convenio.
- Problemas con horas extra o jornada.
- Sanciones por falta de alta o errores de cotización.
- Conversión del contrato en indefinido si no se justifica correctamente la temporalidad.
- Conflictos internos con la plantilla.
Por eso, aunque sea una contratación “para unos días”, conviene hacerla con el mismo rigor que cualquier otra.
Recomendaciones para pymes y negocios turísticos
Si tu empresa necesita contratar en verano, estos pasos pueden ayudarte a evitar errores:
- Define la causa real de la contratación: sustitución o refuerzo.
- Revisa el convenio colectivo antes de fijar salario, jornada y descansos.
- Formaliza el contrato por escrito.
- Da de alta al trabajador antes de que empiece.
- Registra correctamente la jornada.
- Guarda documentación sobre la causa del contrato.
- Revisa fechas de inicio y fin.
- Consulta antes de prorrogar o cambiar condiciones.
Una buena planificación evita prisas, errores y costes laborales innecesarios.
